70 BALCONES – UN DIÁLOGO QUE DESAFIA AL TIEMPO
Por Diego Acosta
El Edificio de los 70
Balcones, hito academicista diseñado por Mallet y Durand, emerge como un
monumento a la belleza y la elegancia en Corrientes y Pueyrredón, el corazón de
Once. Su fachada imponente, adornada minuciosa y exquisitamente, atrapa a
cualquiera que pasa por esa esquina. Sus 70 balcones, de herrería delicada y
ornamentaciones únicas, parecen contar entre susurros a quienes se detienen a
admirarlos, historias de un esplendoroso pasado.
La simetría y
proporción del edificio reflejan la armonía clásica, mientras que sus líneas y
detalles Art Nouveau añaden un toque de modernidad y sofisticación. El uso de
materiales nobles como el mármol y la piedra confiere una sensación de
durabilidad y permanencia, contrastando con la fugacidad del tiempo y las
generaciones que lo han visto pasar.
La poesía de Baldomero
Fernández Moreno, en su obra "70 balcones y ninguna flor", encuentra
eco en la grandiosidad y la serenidad del edificio. Los balcones vacíos, que
parecen esperar la llegada de vida y naturaleza, establecen un diálogo poético
con la arquitectura, invitando a reflexionar sobre la interacción entre la
creación humana y el entorno natural.
Varias han sido las
hipótesis en torno a dicho diálogo, siendo el poema mucho más viejo que el
edificio. Hay quienes creen que el pasado rural de su autor, médico en ciudades
como Chascomús, Catriló (La Pampa) y el Huanguelén (partido de Coronel Suárez),
pero siendo Buenos Aires su lugar en el mundo, lo han llevado a describir una
obra inexistente con perfección quirúrgica, a imaginar, con la brevedad de un
soneto y una precisión que recuerda a Borges o Verne, un hito años en el
futuro.
Este diálogo entre
literatura y la arquitectura nos recuerda como el arte puede trascender las
fronteras del tiempo y el espacio, enriqueciendo nuestra comprensión del mundo.
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